5 de abril de 2026 • Dogalyir • 6 min de lectura
La apuesta de Peter Thiel en collares solares para ganado: cómo la tecnología está revolucionando la agricultura
En el mundo de las inversiones tecnológicas, pocos nombres generan tanto impacto como Peter Thiel y su fondo Founders Fund. Reconocido por apostar a compañías que van “de cero a uno” —es decir, aquellas que crean algo completamente nuevo en lugar de mejorar lo existente—, su cartera incluye gigantes como Facebook, SpaceX y Palantir. Su última apuesta, sin embargo, podría sorprender a quienes esperan otra startup de inteligencia artificial o robótica humanoides: se trata de Halter, una empresa neozelandesa que coloca collares inteligentes con energía solar en vacas para revolucionar la gestión ganadera.
El problema que pocos ven
Mientras la atención mediática se centra en chatbots y vehículos autónomos, existe un desafío masivo y en gran medida ignorado: cómo gestionar eficientemente el ganado disperso en algunos de los terrenos más remotos del planeta, sin depender de perros, caballos, motocicletas o helicópteros. Craig Piggott, fundador y CEO de Halter, lleva nueve años trabajando en una solución. “Si gestionas una granja basada en pastos, ya sea lechera o de carne, la variable más importante es cómo manejas la productividad de tu tierra”, explica Piggott. “Las cercas son la palanca: controlan dónde pastan los animales y cómo descansa la tierra. Poder hacer eso virtualmente tenía mucho sentido”.
Cómo funciona la tecnología
El sistema de Halter combina tres componentes clave:
- Collares solares: Dispositivos que se alimentan de energía solar, eliminando la necesidad de recargas frecuentes
- Torres de baja frecuencia: Una red que crea un campo de comunicación en áreas extensas
- Aplicación móvil: Interfaz que permite a los agricultores gestionar todo desde su smartphone
Los animales son entrenados para responder a señales auditivas y de vibración del collar, similar a cómo un automóvil emite sonidos al acercarse a un obstáculo al estacionar. Según Piggott, la mayoría de los animales aprenden en solo tres interacciones con una cerca virtual. “Luego puedes guiarlos y moverlos solo con sonido y vibración”, afirma.
Más allá del pastoreo: datos y salud animal
Lo que hace especial a esta tecnología es su capacidad de recopilación continua de datos. El collar, al estar siempre activo, monitorea:
- Comportamiento individual y grupal
- Ciclos de fertilidad
- Indicadores tempranos de enfermedad
- Patrones de alimentación y movimiento
Halter ha acumulado lo que probablemente sea el conjunto de datos más grande del mundo sobre comportamiento bovino, permitiendo mejoras constantes en sus algoritmos. La compañía ya está en su quinta generación de hardware y su producto de reproducción se encuentra en fase beta con clientes estadounidenses.
“El producto que usan los ganaderos hoy es radicalmente diferente al que compraron hace un año”, destaca Piggott. “Cada semana lanzamos nuevas funcionalidades para nuestros clientes”.
El camino del fundador: de granjas a startups
Piggott creció en una granja lechera en Nueva Zelanda antes de estudiar ingeniería y trabajar brevemente en Rocket Lab, la compañía de cohetes que le mostró el potencial de las startups tecnológicas. “Rocket Lab fue mi introducción al mundo de la tecnología, las startups y el capital de riesgo”, recuerda. “Descubrir que podías recaudar fondos, contratar un equipo y perseguir una misión ambiciosa fue inspirador. Quería hacer eso en la agricultura”.
Fundó Halter a los 21 años. “Probablemente un poco ingenuo en retrospectiva”, reconoce, “pero eso estuvo bien”.
Impacto económico y expansión
Nueve años después, el collar de Halter está en más de un millón de cabezas de ganado en más de 2.000 granjas de Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos (donde opera en 22 estados). La propuesta financiera para los agricultores es clara: al dar un control preciso sobre dónde pastan sus rebaños, Halter puede aumentar la productividad de la tierra hasta en un 20%.
“En algunos casos, vemos clientes que literalmente duplican la producción de sus tierras”, afirma Piggott. “El límite superior de retornos es muy, muy fuerte”.
A diferencia de la mayoría de las empresas tecnológicas, Halter no considera a Estados Unidos como el centro de su universo. “El mercado estadounidense es importante para nosotros, pero no es el mercado más grande del mundo”, explica. “La agricultura está distribuida globalmente, y nosotros también necesitamos llegar allí”. La compañía ha recaudado aproximadamente 400 millones de dólares en total y prioriza la expansión en Estados Unidos, América del Sur y Europa.
El panorama competitivo
Halter no está sola en este espacio. El gigante farmacéutico Merck ya fabrica su propio sistema de cercado virtual para ganado llamado Vence, y nuevos participantes están apareciendo. En el último “demo day” de Y Combinator, una startup llamada Grazemate presentó una visión para pastorear ganado con drones autónomos (sin necesidad de collares).
Piggott parece tranquilo ante estas alternativas. Sobre los drones, comenta: “¿Puedo ver a los drones jugando un papel pequeño en el futuro? Probablemente. Pero no creo que un drone sea el factor de forma correcto para el elemento central del cercado virtual. Un collar probablemente será el factor de forma adecuado durante mucho tiempo”.
Sobre la competencia en general, argumenta que el verdadero obstáculo no es la tecnología rival. “La mayor competencia es simplemente no cambiar nada”, sostiene. “Es hacer lo que hiciste el año pasado”.
Lo que diferencia a Halter
Según Piggott, lo que distingue a Halter es la dificultad de ingeniería de lo que ha resuelto durante nueve años: un sistema que gestiona miles de animales necesita una confiabilidad extrema, porque incluso una tasa de falla del 1% significa diez animales fuera de control en cualquier momento. “Perseguir esa confiabilidad lleva tiempo”, explica, “y esa larga cola es lo que demostramos en Nueva Zelanda durante muchos años antes de comenzar a expandirnos globalmente”.
Halter también es algo atípico en el sector de la tecnología agrícola, que ha tenido dificultades en los últimos años mientras las startups luchaban por persuadir a los agricultores para que adoptaran nuevos productos mientras gestionaban altos costos operativos. Piggott atribuye la tracción de Halter a su enfoque implacable en el retorno financiero. “Desde el primer día, Halter se ha construido en torno a un ROI financiero realmente sólido”, afirma. “Si puedes aumentar la productividad de la tierra en un 20%, eso fluye a través de todo el negocio”.
La oportunidad masiva por delante
La escala de la oportunidad restante se captura mejor en un solo número: el collar de Halter está en un millón de cabezas de ganado, mientras que hay mil millones más en el mundo. Con menos del 10% de penetración solo en su mercado local de Nueva Zelanda, “tenemos un largo camino por recorrer y mucho producto por construir”, reconoce Piggott.
En Dogalyir, seguimos de cerca innovaciones como estas que demuestran cómo la tecnología puede transformar industrias tradicionales. La combinación de hardware inteligente, energía renovable y análisis de datos en tiempo real representa exactamente el tipo de soluciones integrales que caracterizan la evolución tecnológica actual. La agricultura, una de las actividades humanas más antiguas, está experimentando una revolución silenciosa pero profunda gracias a enfoques como el de Halter, que muestran cómo la innovación tecnológica puede crear valor tanto económico como operativo en sectores fundamentales para la sociedad.